15 jul 2009

Hablemos Bien...

Cada vez estamos mayormente convencidos de la belleza del idioma castellano, lastimosamente no todos lo expresamos conservando su riqueza y la notable armonía de su estructura gramatical. Aún en los círculos profesionales no se emplean adecuadamente los términos aplicables para cada caso: Zarandeamos el idioma, afeamos los conceptos y nos importa poco o nada evitar la divagación y la cháchara insustancial.
A los profesionales en su formación no les interesa la retórica y se sumergen en circunloquios vagos e imprecisos, al parecer parlanchines y demagogos son los profanadores del idioma castellano por ser su rudimentarismo que flagrantemente provoca vulneraciones ortográficas inauditas e insólitas.


Hay una regla gramatical que: “El artículo determina al género”, si esto es así, porque a nivel general se insiste en decir: LA JUEZA, acaso no es más elegante y correcto decir LA JUEZ, porque si aceptamos la anterior expresión en algún momento habrá que decir LA FISCALA O LA CHOPERA, en vez de decir la Fiscal o la chófer, porque efectivamente el artículo LA o EL determina el género y hasta podríamos calificar de aberrante decir La Concejal, estamos diciendo lo mismo, por supuesto de una manera más elegante, porque nuestro idioma tiene muchos ingredientes de la Estética.
Cómo no podrá ser más indignante, cuando algunos dicen: “En ése lapso de tiempo” porque no hay lapso que no se refiera al tiempo. Del mismo modo hay personas que ostentando un título académico suelen decir: Verbigracia, por ejemplo, redundancia innecesaria porque justamente verbigracia quiere decir “por ejemplo”.
En los estrados judiciales se emplea frecuentemente el término de comparecencia, cuando lo correcto es decir simplemente comparencia, que significa un llamado o una convocatoria para asistir a un actuado judicial.

La tendencia natural y lógica de quienes se consideran “letrados” debiera ser devastar sus asperezas, apartándose del lenguaje ordinario y grosero, vulgar y chabacano, de manera que cada día seamos mejor suma oratoria ágil, elocuente y con cierto aplomo reflejarán una personalidad egregia, no es bueno ser repetitivo ni hacer fonomímica a nadie, sino rescatar todo lo bueno que tiene un idioma, excluyendo los barbarismos y la tautología, tan frecuente en todos los círculos; con tal incitativa estamos emplazando a los transmisores de conocimientos, cuya alta misión debe comenzar por respetar las reglas gramaticales, es intolerable que la propia Alcaldía Municipal ponga letreros donde dicen “Prohibido HECHAR BASURA…”, etc., etc., en lugar de Prohibido ECHAR BASURA. Vicios y errores gramaticales y ortográficos que ensombrecen el idioma de Cervantes.

Fuente: Diario La Patria

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